Buena fama, hurto encubre.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
La virtud en sí es un premio
Del ahorro viene la posesión.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
La ocasión es la madre de la tentación.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Dos no discuten si uno no quiere.
La costumbre vence a la ley.
El hombre pone y la mujer dispone.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Buena es la costumbre en el bien.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Hierba segada, buen sol espera.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
La justicia tiene un largo brazo.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
La fantasía es la loca de la casa
Mientras hay alma, hay esperanza.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.