Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
En libros hay ciencia ingente, pero poca en nuestra mente.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Manda, manda, Pedro y anda.
El diablo está en los detalles.
Cada pájaro lance su canto.
Hasta el viaje más largo comienza con un solo paso.
Pocas palabras son mejor.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Como pecas, pagas.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Al pobre el sol se lo come.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Papel, testigo fiel.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Loquillo y los Trogloditas.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Quien te ha visto y quien te ve.
Cada mochuelo, a su olivo.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Ni en el agua ni en el viento, escribas tu pensamiento.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Ante la duda, la Charly.
La barriga llena da poca pena.
La ignorancia es muy atrevida.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Hacerte amigo del juez
Obra hecha, dinero espera.
El verano muere siempre ahogado
Ninguna maravilla dura más de tres días.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Obra con amores y no con buenas razones.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Donde se pace, que no donde se nace.