En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Leerle a uno la cartilla.
Nadie está obligado a lo imposible.
El ojo quiere su parte
Tiene más dientes que una pelea de perros
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Puta y chata, con lo segundo basta.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
Casa vieja todo es goteras.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Remendar y dar a putas.
El mejor sol es el que calienta hoy
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Las desgracias no vienen solas.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Grano a grano la gallina llena el buche.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Querer sanar es media salud.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
El que bien come y bien digiere, solo de viejo se muere.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
El oficio hace maestro.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
La lengua es el castigo del cuerpo.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Hay miles de miserias en un solo amor
La luz de alante es la que alumbra.
Casa hecha, sepultura abierta.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.