El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El que no cae, resbala.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Libro prestado, perdido o estropeado.
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
El que no arriesga no gana.
La honestidad es un vestido de oro
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
Lo que no nos une, nos mata.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Pobreza no es vileza.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
No hay amor sin dolor.
La boda de los pobres, toda es voces.
Al hombre de rejo, vino recio.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Refrán de palo, refrán de fuego.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Quien prestó, perdió.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
De un juez prevaricador nos libre el Señor.
El amor no se oxida
Veinte años puta y uno casada y eres muy honrada.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Jamás olvidó el que bien amó.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
Entre bueyes no hay cornadas.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.