Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Abrojos, abren ojos.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Ama, perdona y olvida.
Amistad que murió, nunca renació.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
El que se brinda se sobra.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
El amor es de hermano y no de señor.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
A quien da y perdona, nácele una corona.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Las indirectas del padre Cobos.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
El que persevera triunfa.
Quien no arrisca, no aprisca.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Que la haga el que la deshizo.
Donde el corazón se inclina, el pie camina.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
No hables por boca ajena.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Quien no tiene, perder no puede.