Mujer precavida vale por dos.
Bodas en Mayo, males las llamo.
De mala ropa no sale un buen traje.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Paga adelantada, paga viciada.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
A cama chica, echarse en medio.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Para presumir hay que sufrir.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Buscarle la quinta pata al gato.
A la muerte pelada no hay puerta cerrada.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
No hagas bien sin mirar a quien.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Juego de manos, rompedero de ano.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.