El hombre pone y la mujer dispone.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
El que mal anda, mal acaba.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Con putas y bretones pocas razones.
Los hombres positivos son lo que más errores cometen.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
A quien Dios ama, Dios le llama.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
El tiempo no perdona a nadie.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Fingir locura, es a veces cordura.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
El vino no tiene vergüenza.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
El vino y la verdad, sin aguar.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Hijos y mujer añaden menester.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
A jugar y perder, pagar y callar.
La mula y la mujer son malos de conocer.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Por unos pierden otros.
Amor es el verdadero precio del amor.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.