El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Tras el vicio viene el lamento.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
A mucho hablar, mucho errar.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Bodas largas, barajas nuevas.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
A la de tres va la vencida.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
Predicar en desierto sería gran desacierto.
El dinero corrompe al hombre.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Es de sabios cambiar de mujer.