El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
El corazón no sabe mentir
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Dios no desampara a sus hijos.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
El que espera desespera.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
De una mentira ciento se derivan.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
La sed por el oro, socava el decoro.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Una palabra deja caer una casa.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
El sexo nos hace perder la cabeza
Estar como las putas en cuaresma.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Sin precio no se han las mujeres.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.