Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Ama profunda y apasionadamente.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
El fraile, la horca en el aire.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Más pica espuela de celos que de aceros.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Di mentira, y sacarás verdad.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
El amor es ciego.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Boca con duelo, no dice bueno.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
A la par es negar y tarde dar.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
En esta vida no hay dicha cumplida.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Ni es carne, ni es pecado.
En carrera larga hay desquite.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Los refranes no engañan a nadie.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Paciencia, cachaza y mala intención.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.