Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Quiero ver si como ronca duerme.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Caldera observada no hierve jamás.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Mujer ventana, poco costura.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Bienes y males, a la cara salen.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La paciencia es buena ciencia.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
La casa caída, el corral agrandado.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Susto meado mejor que sangrado.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
El que más mira menos ve.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
No es el diablo tan feo como lo pinta el miedo.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
En la duda, ten la lengua muda.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
La oración de los rectos en su gozo.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Donde falta la previsión, faltará provisión.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
La felicidad da la vista a un ciego
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Casarás y amansarás.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Cartas cantan.
Un real de deuda, otro acarrea.