Callando el necio, se hace discreto.
Orden y contraorden, desorden.
Pocas palabras son mejor.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
No hagas mal y no habrás miedo.
De ese infierno no salen chispas.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Dar en el clavo.
Valor y querer, facilitan el vencer.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Hablen cartas y callen barbas.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
O dentro o fuera es mejor que ni dentro ni fuera.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Diligencia vale más que ciencia.
Ninguna maravilla dura más de tres días.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Untado un dedo, untada toda la mano.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Más puede diligencia que ciencia.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
A mala suerte, envidia fuerte.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Si no sobra es que falta.
Mudarse por mejorarse.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Luna con cerco, lluvia y viento.
Más haces callando que gritando.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Hablar poquito, y mear clarito.