Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Hechos son amores y no buenas razones.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Hay ropa tendida.
Nacemos de un polvo y cuando muramos nos convertiremos en polvo.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El diablo nunca duerme.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Buey que rumia, nada le duele.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
El tiempo aclara las cosas.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Una mentira puede matar mil verdades.
De boca para fuera.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Hacer el agosto.
Esto es como para mear y no echar gota.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Si no dejas de esculpir, lograrás tallar obras de metal y piedra.
La belleza entra por la boca.
A caballo ajeno, espuelas propias.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Escucha el silencio... que habla.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
El monte tiene ojo.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
A ruin, ruin y medio.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Pedir peras al olmo.
Madre, ¿qué cosa es casar?. Hija: hilar, parir y llorar.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.