Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Voy a ir hacer un mandado.
Ser el último orejón del tarro.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Ligero como el ave de San Lucas.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
El que canta, sus males espanta.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
La fortuna a los audaces ayuda.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
El parir y amasar siempre empezar.
Esa pregunta ni se pregunta.
Hoy por mí, mañana por ti.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
Comer bien o comer mal, va en un real.
El tomate hasta que se remate.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
De noche madrugan los arrieros.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
No la hagas y no la temas.
Fruto vedado el más deseado.
Hace más la raposa que la curiosa.
Cuanto más tienes, más quieres.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Nadie perdona que le hagan un favor.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Amistad pasajera nunca es verdadera.