Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
La razón es de quien la tiene.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Quiéreme poco pero continúa
El que calla, otorga.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
Aseada aunque sea jorobada.
El que sabe que es un loco no está muy loco.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
No hay mejor maestra que la experiencia.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Roma, acuerdos y locos doma.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Lo que está por pasar pasará.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
No es lo mismo una leyenda hebrea que una vieja leyendo hebria.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Donde hay pelo hay alegría.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Cría cuervos y tendrás más.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Cuidados ajenos, matan al asno.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Las cosas de palacio van despacio.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.