A lo que no puedas, no te atrevas.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
La ambición mató al ratón.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
A liebre ida, palos al cubil.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Las apariencias engañan.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Írsele a uno el santo al cielo.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
A mala cama, buen sueño.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
De persona palabrera, nunca te creas.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Nadie ha visto el día de mañana.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Cabeza grande, talento chico.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Hacerse la boca agua.
El malo siempre piensa engaño.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.