Mejor precavido, que arrepentido.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Amigo reconciliado, doble enemigo
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Después de toda oscuridad hay luz.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Casarse bajo el palo de la escoba
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Del amor al odio, solo hay un paso.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
De todas maneras, aguaderas.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Cara de beato y uñas de gato.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Bien reza, pero mal ofrece.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
¿Queres dormir al sueño?
El monte tiene ojo.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
La honestidad es un vestido de oro
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
Cada día sale el sol, se vea o no.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.