A suerte mala, paciencia y buena cara.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Es más confiable la más pálida tinta que la más brillante memoria.
A la ocasión la pintan calva.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Alábate cesto, que venderte quiero.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Día vivido, día perdido.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Burgáles, mala res.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Los difuntos, todos juntos.
A cautela, cautela y media.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Casa sin moradores, nido de ratones.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Viento del solano, agua en la mano.
Vísteme despacio que tengo prisa.
En diciembre día templado, es que viene solapado.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Todo lo que no se da, se pierde.
El hombre que no se equivoca no es humano.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
La letra mata, el espíritu vivifica.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
De lunes a martes, poco se llevan las artes.