A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
Dos cabezas piensan más que una.
Primavera seca, verano lluvioso y otoño desastroso.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Gusto secreto, no es gusto entero.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Inútil como bocina de avión.
Ojo por ojo, diente por diente.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
Quien no miente no viene de buena gente.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
Mano de santo cura como por encanto.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
La luz de alante es la que alumbra.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Hijo ajeno, candela en el seno.
A veces se llora de alegría.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Ni miento ni me arrepiento.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
La buena lectura, alivia la tristura.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.