Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Refran viejo, nunca miente.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
Hacer buenas (o malas) migas.
Lo bien hecho bien parece.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
La cara bonita y la intención maldita.
El humo al suelo, agua en el cielo.
En la cancha se ven los gallos.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Consejo tardío, consejo baldío.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
Cada dueño tiene su sueño.
La felicidad da la vista a un ciego
Afanar y no medrar es para desesperar.
Quien guarda valores, padece temores.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
A persona lisonjera no le des oreja.
Cuentas viejas líos y quejas.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Buena olla y mal testamento.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.