El mundo está vuelto al revés
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Confesión obligada, no vale nada.
Las novedades son la sal de la vida.
El corazón no sabe mentir
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Fraile convidado echa el paso largo.
La alegría intensa es cosa seria
Ir por lana y volver trasquilado.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
La muerte es imprevisible.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Lo que se hace de noche sale de día.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Un suspiro es poco alivio.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Todo tiene un fin.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
El amor encogido en poco es tenido.
Hoy arreboles, mañana soles.