Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
La distancia hace a las montañas más azules.
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Llaga incurable, vida miserable.
Caldera observada no hierve jamás.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Los bienes son para remediar los males.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Hacer de necesidad virtud.
Juntos pero no revueltos.
A la feria muchos van a ver y no a comprar.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
La suerte la pintan calva.
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Todas las cosas pasan como el viento.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Cortesías engendran cortesías.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Quien calla otorga