Viejos los cerros y reverdecen
Hay desgracias con suerte.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Buena fama, hurto encubre.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Plata de cura, ni luce ni dura.
No te acostumbres a lo que no dure.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
De sabios es variar de opinión.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Hombre chico, pensamientos grandes.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El que mucho ofrece, poco da.
Pedir las perlas de la virgen.
La verdad es de un solo color
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Las indirectas del padre Cobos.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
El ojo del amo hace más que sus manos.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Palabras de santo, uñas de gato.
El placer es víspera del pesar.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.