Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Los grandes pensamientos nacen del corazón, los grandes sentimientos vienen del cerebro
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Hacer de su capa un sayo.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Pan tierno, casa con empeño.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Cuando toma cuerpo el diablo, se disfraza de fraile o de abogado.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Hacer de un camino, dos mandados.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Quien gana cuatro y gasta cinco, nunca tendrá un real en el bolsillo.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
A quien feo ama, bonito le parece.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Leer entre renglones.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Quiero ver si como ronca duerme.
El que tiene poco y gasta menos, será rico sin parecerlo.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Madre dispuesta, hija vaga.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.