Casa ordenada, casa salvada.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
La fuerza no es un remedio
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Estar como las putas en cuaresma.
Quien calladamente arde, más se quema.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
El amor y el odio son las dos caras de la misma moneda.
Gloria mundana es gloria vana.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Llave puesta, puerta abierta.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
Adonde no te llaman, no vayas.
Hablando mal y pronto.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Buena es el agua, que cuesta poco y no embriaga.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Se sincero y honesto siempre.
Real que guarda ciento, es buen real.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
La misa y el pimiento son de poco alimento.
Cada medalla tiene dos caras.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
El que mal vive, poco vive.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Los pájaros más bellos están enjaulados
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Hacer una cosa en un avemaría.