La mala paga , aunque sea en paja.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
La vida es un deber a cumplir
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
A cada paje, su ropaje.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Pan a hartura y vino a mesura.
Buena gana de comer, rica salsa es.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
La esperanza es la última en morir.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Tiempo pasado, con pena recordado.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Dar la última mano.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Del ahorro viene la posesión.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
La cama guarda la fama.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
El dinero tiene más de un gozar, saberlo ganar y saberlo gastar.
Hay gustos que merecen palos.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
El que se brinda se sobra.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
La alegría es el mayor bien de la vida.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.