Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
A jugar y perder, pagar y callar.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Agrada, quien manda.
La paz con una porra en la mano es la guerra
A cada rey su trono.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Casa ordenada, casa salvada.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Hacienda de pluma, poco dura.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Para bien morir, bien vivir.
Callar como puta tuerta.
Palabra de boca, piedra de honda.
Hacerle a uno la pascua.
Haz bien y no acates a quien.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
Olvidar una deuda no la paga.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Buena carrera del buen caballo se espera.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
El agraviado, nunca desmemoriado.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.