Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
Pan casero, de ese quiero.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Yo solo lo hago en mi moto.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
A bloque, la casa en roque.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
A lo que no puede ser paciencia.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
En casa pobre, pocos cuentos.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Hacerse de la vista gorda.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Hazme la barba, hacerte el copete.
Mi secreto, en mi pecho.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Pobre pero honrado.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
muero Marta, y muero Harta.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
La uva no es uva, hasta que está madura.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
A flores nuevas, afeite perdido.
Centavito a centavito va llenándose el cochinito.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Al mal año, tarria de seda.
Una copa a las once, son once a la una.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Amigo que no da, poco me importa ya.
A pan duro, diente agudo.