Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
Carrera de caballo y parada de borrico.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Adivina quien te ha dado; tu enemigo se ha acercado.
Al hombre valiente, espada corta.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
A las obras me remito.
Cada cual es rey en su casa.
Gente parada, malos pensamientos.
La cuña que más aprieta, palo es de la misma horqueta.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Siempre que llueve, escampa.
La sola bravata, no hiere ni mata.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Panza llena, quita pena.
La letra mata, su sentido sana.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
La vida es la novia de la muerte.
Hablar a tiempo requiere tiento.
A mala lluvia, buen paraguas.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
A caballo grande, grandes espuelas.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Amor con casada, vida arriesgada.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Joven intrépido no deja memoria.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Hasta que no hay colmillos, no hay niño.
Daño merecido, no agravia.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Socorro tardío, socorro baldío.
La casa quemada, acudir con el agua.