Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Otra cosa es con guitarra
Mejor solo que mal acompañao.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
El que da primero da dos veces.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
A caballo comedor, cabestro corto.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
No comáis caldo de habas, que hace a las mujeres bravas.
Cada raposa mira por su cola.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Brilla por su ausencia.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Son cáscaras del mismo palo.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Hecha la ley, hecha la trampa.
La impureza, pesa.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
De cualquier maya sale un ratón.
Agrada y te agradarán.
A la vejez, viruelas.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Casarse bajo el palo de la escoba
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
La esperanza mantiene.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Si tu vida es dulce, haz mermeladas.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
La oprtunidad la pintan calva.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Del viejo el consejo.
Perro en barbecho ladra sin provecho.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
¡Qué buen culo, si fuera suyo!
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.