El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Gozo que no se comunica, se achica.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Cruz y raya, para que me vaya.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
El que busca, encuentra.
Al agradecido, más de lo pedido.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
De la panza sale la danza.
Hoy por mí, mañana por ti.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Casa cerrada, casa arruinada.
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
A palabras necias, bofetones.
Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
Cabra manca, a otra daña.
Si quieres que crezca más, en la luna llena lo has de podar.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Camisa que mucho se lava y cuerpo que mucho se cura, poco dura.
Juego de manos, rompedero de ano.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
La ley pareja no es dura.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Estas como mango, amarilla y bien chupada.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Pesar compartido, pronto es ido.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Quien hace, aplace.
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Puerco no se rasca en javilla.
Fruta nueva, si no está madura, no es buena.
Le dijo la sartén al cazo.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.