Boca que bosteza, estómago que hambrea.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Cada cual a lo suyo.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Está más "pegado", que mosca en melado.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
El tomate hasta que se remate.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
El que nació para buey desde chiquito berrea.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
A cena de vino, desayuno de agua.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Las armas las cargan el diablo.
Por puerta abierta ladrones entran.
En casa del albañil, goteras mil.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Si la perra es bola, es mejor para el perro.
A quién le dan pan, que llore.
Comer bien o comer mal, va en un real.
Llenarle la cuenca a alguien.
Febrero, el mes de los gatos, cayeron en la cuenta y toman todo el año.
Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prision.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.