Viejo cansado, muerto o corneado.
Sé arrojado, pero no demasiado.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Es mejor sudar que temblar
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
El que fía, o pierde o porfía.
Es más terco que una mula.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Fía mucho, más no a muchos.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
El tiempo vuela, que se las pela.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Llueve sobre mojado.
Como te cuidas, duras.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
De airado a loco va muy poco.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Me hizo sudar la gota gorda.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.
Agua y sol, tiempo de requesón.
A otro perro con ese hueso.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
De dolor, nadie murió.
Olla remecida u olla bien cocida.
Agua cocida, saludable y desabrida.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Noche toledana. (Irse de farra).
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
De buen chaparrón, buen remojón.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Palos con gusto no duelen.
Sobre brevas, ni agua ni peras.