Los extremos nunca son buenos.
Ajo hervido, ajo perdido.
Susto meado mejor que sangrado.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Al asno rudo, aguijón agudo.
De ese infierno no salen chispas.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Febrerillo loco, Marzo ventoso y Abril lluvioso hacen a Mayo florido y hermoso.
Llaga incurable, vida miserable.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Agua no quebranta hueso.
Pan tierno, casa con empeño.
A mala leña un buen brazado.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
No es quejido, sino que jode.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
No tienes dedos para el piano
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Un Julio anormal seca todo manantial.
Boca de miel y manos de hiel.
Fruta prohibida, más apetecida.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Zapato que aprieta, no me peta.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Dádivas quebrantan peñas.
Ir de capa caída.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
El que se apura, poco dura.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Para enero, oliva en el brasero.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Lo fiado es pariente de lo dado.
En Febrero busca la sombra el perro.
La nieve es la cobija del agricultor.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
Enero y Febrero desviajadero.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
A mucho vino, poco tino.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Carne puta no envejece.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.