Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Los extremos nunca son buenos.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Hombre refranero, medido y certero.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
A tal amo tal criado.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Hacerle a uno la pascua.
Casa de muchos, casa de sucios.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Quien primero viene, primero tiene.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Fruto vedado el más deseado.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Confesión hecha, penitencia espera.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
El que hambre tiene, con pan sueña.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Carne de cochino, pide vino.
Lisonjas en boca de embajador tienen mal sabor.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
El hambre es el mejor cocinero.