Hay que ser puerco pero no trompudo.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Un buen día nunca se olvida.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
A ave de paso, cañazo.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Quien escribe mucho desvaría
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Pascua pasada, el martes a casa.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Camino malo se anda ligero.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
Donde hay duda hay libertad.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Más merece quien más ama.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Dar al olvido.
Buen amigo es el dinero.
A la fortuna, por los cuernos.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Cuando el pobre lava, llueve.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Cabeza grande, talento chico.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
No dejar títere con cabeza.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.