Del odio al amor hay solo un paso.
Que no te den gato, por liebre.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
A enemigo que huye, puente de plata.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Alegría amagada, candela apagada.
Bueno es caer para más valer.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Nadie se meta donde no le llaman.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
No hay que conejear sin perros.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
No de plata sino de barro.
La fuerza no es un remedio
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
A gran solicitud, gran ingratitud.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
A barba muerta, poca vergüenza.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Barba a barba, vergüenza se cata.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Creer que el enemigo débil no puede dañarnos es creer que una chispa no puede causar un incendio.
Piedra movediza, nunca moho la cobija.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
No se puede medir con la misma vara.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
La abundancia hace infelices a los ricos.