Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Antes doblar que quebrar.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
La razón no quiere fuerza.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
No hagas bien sin mirar a quien.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
A quien no le sobra pan, no críe can.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
La muerte no anda en zancos.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
No todo lo que pendula cae
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
A caballo no hay ningún cuerdo.
Que no me busquen porque me encuentran.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
En el pecado se lleva la penitencia.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.
Hacer de una pulga un elefante.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Juez que dudando condena, merece pena.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.