Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Hablar con lengua de plata.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
El león, no es como lo pintan.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Quien da para recibir no da nada
Ajo dulce ni leño sin humo.
El que no habla, no yerre.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Una vida inútil es una muerte prematura.
Las medias, ni en los pies son buenas.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Quien cerca halla, cerca calla.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
A diente cogen la liebre.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Deuda pagada, otra empezada.
Haz el bien y olvídalo.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Mucho sabe quien callar sabe.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
La prisa será tardar.
No hay novia fea ni muerto rico.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Mientras más aprendo menos sé.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
El que rompe viejo, paga nuevo.
A confite de monja pan de azúcar.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
No es el diablo tan feo como lo pinta el miedo.