En casa del pobre, ni vino ni odre.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
A muertos y a idos, no hay amigos.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Buena vida si refrenas tu ira.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Los patos marinos anuncian nieve.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Alegría y desgracia no son eternas
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Más caro es lo dado que lo comprado.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
El que la hace riendo, la paga llorando.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Cada necio quiere dar su consejo.
No hay ley sin agujero para quien sabe encontrarlo.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Ganar, poco vale sin guardar.
El amor verdadero entra por el agujero.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Donde hay amor, hay dolor.
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
Labrador que siembra a la vera, Ventura será si el pan a la troje llega.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
No digas que va a llover, sin sentir gotas caer.