No cambio tu cacareo por tus huevos.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Pobre atestado saca mendrugo.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
Sin padrino no se hace ni el milagro del Santo Cucarro, que con agua y tierra hacía barro.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Músico pagado, contento pero desafinado.
La belleza es un reino que dura poco
La casa caída, el corral agrandado.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
La ocasión es la madre de la tentación.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Y vuelta la burra al trigo.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Amor es el verdadero precio del amor.
Haz mal y guárdate.
La muerte todas las cosas iguala.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Eso es como pedirle peras al olmo.
Ni carbón ni leña compres cuando hiela.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
¡Qué bien dijo aquel que dijo, cuando dijo lo que dijo!
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
El que no sirve para comer, no sirve para trabajar.
Acúsole porque pisó el sol.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.