Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Guardia viejo no cae en gancho.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Padecer cochura por hermosura.
Ni lava ni presta la batea.
Allí estaba quien lo vio; pero no era yo.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Antes me muero que prestar dinero.
Irse de picos pardos.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
El mal que no es durable, es tolerable.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
A burra vieja, albarda nueva.
Hasta la belleza cansa.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Sin penas, todas las cosas son buenas.
No hay tu tía.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
Dulce y vino, borracho fino.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Haz buena harina y no toques bocina.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Mujer pecosa, mujer candela.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
No puedes esconder el humo si encendistes fuego.
Hijo solo, hijo bobo.
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Mucho gana quien no Juega.
Pueblos vecinos, mal avenidos.