No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
En arca abierta, el justo peca.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
En cada refrán tienes una verdad.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Consejos vendo y para mí no tengo.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Un buen día nunca se olvida.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Hacer el primo.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
El que no corre, vuela.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Yo me morí, y que cosas vi.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
El buscador es descubridor.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
Vino mezclado, vino endiablado.
Enójate pero no pegues.
El que no cae, resbala.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
El que tiene boca, se equivoca.
El que tiene tierra, tiene guerra.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
El vino abre el camino.
El que no anda, no tropieza.
El que sabe sabe y el que no es jefe
La letra mata, el espíritu vivifica.