Dame rojura y te daré hermosura.
Amor con amor se paga.
Juramento, juro y miento.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Debo, no niego; pago, no tengo.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
El que no ama, no se desilusiona.
Más está el engaño en ser bueno o malo que en ser caro o barato.
Si no valiese por testamento, valga por codicilo.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Haz favores y te los pagarán a coces.
A cada santo le llega su día.
Lo barato, sale caro.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Más honor que honores.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
En casa llena el loco no se apena.
Haz el mal y guárdate.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Más largo que un día sin pan.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Parto malo, e hija en cabo.
Burro cansado, burro empalmado.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Campo florido, campo perdido.
Calumnia, que algo queda.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
La belleza passa, la sabiduría permanece.
¡En San Antonio, rayos y truenos!