¡En San Antonio, rayos y truenos!
En arca abierta, el justo peca.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
En cada refrán tienes una verdad.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Piensa el avariento que gana por uno y gasta por ciento.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Hacer el primo.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Un buen día nunca se olvida.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Yo me morí, y que cosas vi.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
El que no cae, resbala.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
El que no corre, vuela.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
El que tiene boca, se equivoca.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Vino mezclado, vino endiablado.
El buscador es descubridor.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Enójate pero no pegues.
No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
El que tiene tierra, tiene guerra.
El vino abre el camino.
El que no anda, no tropieza.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
De desgraciados está el mundo lleno.