Las pulseras de metal suenan si son dos.
Cuando canta la rana, buena semana.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Lección dormida, lección aprendida.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
A buen comedor, quitárselo de delante.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Casarás y amansarás.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Juez con prisa, juez que yerra.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Dinero de canto, se va rodando.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
El mirón, ¡chitón!.
No le busques ruido al chicharrón.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Nadie se meta donde no le llaman.
Agrada, quien manda.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.