De descansar, nadie murió jamás.
Cada pájaro lance su canto.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Costumbre mala, desterrarla.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Ser lento en dar es como negar.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
El que tiene narices, no manda a oler.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
La burla, para quien le gusta.
Arca abierta al ladrón espera.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Entre pitos y flautas.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Palabra de cortesano, humo vano.
El que bien vive, harto letrado es.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Aire gallego, escoba del cielo.
No todo el que chifla es arriero.
Dejadle correr, que él parará.
Músico pagado no toca bien.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Hay que fijarse de que lado sopla el viento.