El que paga manda y el que no se aguanta.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
¡Chínchate un ojo!
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Hablar con bestias es para molestias.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
El que tenga tienda, que la atienda.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Malo el gallinero donde canta la gallina.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
De padres cantores, hijos jilgueros.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Primero comer, que ser cristiano.
Hay que poner remedio a tiempo.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Hacer de toda hierba un fardo.
Abril, deja las viñas dormir.
Lo escrito, escrito esta.
Maña y saber, para todo es menester.
La gente discreta, no suelta la jeta.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Volver a inventar la rueda.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Quien no sabe dar sabe recibir
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.