Dame pan y dime tonto.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
Un clavo saca a otro clavo.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
El hombre honrado a las diez acostado.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Zurciendo y remendando, vamos tirando.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Fue por lana y salió trasquilado.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Hay que convivir; pero no conbeber.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
El tiempo no perdona a nadie.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
El mal trago pasarlo pronto.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
No es lo mismo decirlo que hacerlo.
Fue sin querer...queriendo.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.