De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Algo es el queso, pues se da por beso.
El que bien te quiere no te engaña.
Esta bien que sea el encaje; pero no tan ancho.
Lo tragado es lo seguro.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
No da un tajo ni en defensa propia.
Bondad con hermosura, poco dura.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
El saco del jugador, no necesita atador.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Albacete, caga y vete.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
La espina cuando nace, la punta lleva delante.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Pocas palabras son mejor.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
No pasa seguro quien corre por el muro.
A más servir, menos valer.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Dan el ala para comerse la pechuga.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Boca seca hace bolsa llena.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Hijos casados, trabajo doble.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Cabra por viña, peor es que tiña.